Asesoramiento y defensa en procedimientos de divorcio, separación y demás cuestiones de Derecho Matrimonial, tanto de mutuo acuerdo como contenciosas.
En EBAN Abogados prestamos asistencia jurídica durante todo el proceso de ruptura matrimonial: desde el análisis previo de sus consecuencias personales y patrimoniales hasta la negociación de acuerdos, la tramitación del divorcio y, cuando resulta necesario, la defensa ante los tribunales.
Un divorcio no consiste únicamente en poner fin al matrimonio. Cuando existen hijos, vivienda familiar, patrimonio común, deudas o relaciones económicas entre los cónyuges, las decisiones adoptadas pueden producir efectos durante muchos años. Por ello, antes de iniciar el procedimiento conviene determinar qué debe resolverse, qué puede acordarse y qué cuestiones pueden convertirse posteriormente en objeto de controversia.
Divorcio y Derecho Matrimonial
Antes de iniciar un divorcio
El asesoramiento jurídico puede resultar especialmente útil antes de adoptar decisiones que posteriormente sean difíciles de modificar.
Abandonar el domicilio familiar, modificar la forma en que se pagan los gastos comunes, disponer de determinadas cuentas, cambiar la organización respecto de los hijos o asumir nuevos compromisos económicos son decisiones que conviene valorar dentro del conjunto de circunstancias del matrimonio.
Una primera consulta permite determinar qué consecuencias puede tener el divorcio, qué documentación resulta conveniente conservar y cuáles son las cuestiones que deberán resolverse.
Cuando existe posibilidad de acuerdo, este análisis previo facilita además una negociación más ordenada y evita plantear conflictos que quizá puedan resolverse antes de iniciar un procedimiento judicial.
Divorcio de mutuo acuerdo y divorcio contencioso
Siempre que resulte posible alcanzar un acuerdo razonable, el divorcio de mutuo acuerdo permite a los cónyuges conservar un mayor control sobre las consecuencias de la ruptura y evita que determinadas decisiones personales y patrimoniales tengan que ser adoptadas por un tribunal.
El acuerdo, sin embargo, debe ser jurídicamente adecuado y contemplar correctamente las consecuencias futuras. Un convenio aparentemente sencillo puede convertirse posteriormente en fuente de conflictos si deja cuestiones importantes sin resolver o utiliza formulaciones ambiguas.
Cuando el acuerdo no resulta posible, cualquiera de los cónyuges puede solicitar el divorcio contencioso. En ese caso será el órgano judicial quien determine las medidas sobre las que exista controversia, atendiendo a las circunstancias acreditadas durante el procedimiento.
La existencia inicial de un conflicto no impide que pueda alcanzarse posteriormente un acuerdo. Una parte importante del trabajo del abogado consiste precisamente en identificar qué cuestiones admiten negociación y cuáles requieren una decisión judicial.
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El convenio regulador
En los procedimientos de mutuo acuerdo, el convenio regulador establece las medidas que ordenarán las relaciones familiares y económicas después de la ruptura.
Dependiendo de las circunstancias, puede regular cuestiones relativas a los hijos, guarda y custodia, régimen de estancias y comunicaciones, alimentos, utilización de la vivienda familiar, cargas familiares, pensión compensatoria y otros efectos económicos del divorcio.
Su importancia no debe subestimarse. El convenio está llamado a regular situaciones que pueden prolongarse durante años y, una vez aprobado, sus obligaciones pueden ser exigidas judicialmente.
Por ello, nuestra intervención no consiste simplemente en cumplimentar un modelo. El convenio debe responder a las circunstancias reales de esa familia y prever, en la medida de lo razonablemente posible, los problemas que puedan aparecer posteriormente.
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Hijos, custodia y alimentos
Cuando existen hijos menores, su interés constituye el criterio fundamental para determinar las medidas que les afectan.
Entre otras cuestiones, deberá establecerse el sistema de guarda y custodia, la distribución de los tiempos de convivencia, las comunicaciones con cada progenitor, la contribución a los alimentos y la forma de adoptar determinadas decisiones relevantes para los hijos.
No existe una solución idéntica para todas las familias. La edad de los menores, la organización que existía antes de la ruptura, la disponibilidad de los progenitores, sus domicilios, horarios laborales y demás circunstancias familiares deben ser consideradas conjuntamente.
Una regulación suficientemente precisa puede evitar numerosos conflictos posteriores, especialmente en materias como vacaciones, gastos extraordinarios, desplazamientos o cambios relevantes en la vida de los menores.
Vivienda y consecuencias patrimoniales del divorcio
La ruptura matrimonial puede tener importantes consecuencias económicas.
La utilización de la vivienda familiar, el pago de préstamos hipotecarios, las cargas del matrimonio, las cuentas comunes, las deudas existentes y la eventual pensión compensatoria son cuestiones diferentes que deben analizarse atendiendo a las circunstancias de cada caso.
También es necesario distinguir entre la titularidad de los bienes, su utilización después de la ruptura y las obligaciones económicas asociadas a ellos. El hecho de que uno de los cónyuges utilice temporalmente una vivienda no determina por sí mismo quién es su propietario ni hace desaparecer las obligaciones frente a terceros.
Por ello, las consecuencias patrimoniales del divorcio deben valorarse conjuntamente con el régimen económico matrimonial y con la situación económica real de ambos cónyuges.
Liquidación de la sociedad de gananciales
El divorcio y la liquidación de la sociedad de gananciales son cuestiones relacionadas, pero jurídicamente diferentes.
Cuando el matrimonio se encuentra sujeto al régimen de gananciales, puede ser necesario determinar qué bienes y derechos integran el patrimonio común, qué deudas deben incluirse, si existen créditos entre los patrimonios de los cónyuges y cómo deben valorarse y adjudicarse los distintos elementos.
La existencia de una vivienda hipotecada, empresas o participaciones sociales, bienes adquiridos antes del matrimonio, aportaciones de dinero privativo o discrepancias sobre la naturaleza de determinadas deudas puede hacer especialmente relevante un análisis patrimonial previo.
La liquidación puede realizarse de común acuerdo o, cuando este no resulte posible, mediante el correspondiente procedimiento judicial.
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Modificación y ejecución de medidas
Las circunstancias existentes cuando se produce el divorcio pueden cambiar posteriormente.
Cambios relevantes en la situación económica, laboral o familiar pueden hacer necesario estudiar una modificación de las medidas establecidas en una sentencia o convenio aprobado judicialmente.
Una cuestión diferente aparece cuando las medidas siguen siendo aplicables pero alguno de los obligados deja de cumplirlas. En esos casos puede resultar necesario solicitar judicialmente su ejecución.
Conviene distinguir ambas situaciones: una medida vigente debe cumplirse mientras no sea modificada. El hecho de considerar que las circunstancias han cambiado no permite simplemente dejar de atender las obligaciones establecidas.
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Divorcios con elementos internacionales
Los divorcios presentan una complejidad adicional cuando alguno de los cónyuges tiene otra nacionalidad, reside fuera de España, el matrimonio se celebró en otro país o existen hijos o bienes situados en diferentes Estados.
En estos casos puede ser necesario determinar previamente qué tribunales son competentes y qué legislación resulta aplicable, así como analizar posteriormente el reconocimiento o eficacia de las resoluciones en otros países.
Las cuestiones internacionales pueden afectar también al régimen económico matrimonial, a los desplazamientos de menores, a las obligaciones de alimentos y a la localización y reparto del patrimonio.
EBAN Abogados presta asistencia en asuntos familiares con elementos internacionales y coordina, cuando resulta necesario, las distintas cuestiones jurídicas relacionadas con España.
Negociación y procedimiento judicial
La existencia de abogados no implica necesariamente que un divorcio tenga que convertirse en un enfrentamiento judicial.
Cuando existe margen para negociar, nuestro objetivo es identificar los puntos realmente controvertidos y buscar soluciones que permitan alcanzar un acuerdo jurídicamente seguro. Un acuerdo razonable puede reducir tiempo, costes y, especialmente cuando existen hijos, conflictos que posteriormente dificulten las relaciones familiares.
Pero negociar tampoco significa aceptar cualquier propuesta para evitar el procedimiento. Cuando las posiciones son incompatibles o los intereses del cliente requieren una decisión judicial, prestamos defensa en el correspondiente procedimiento contencioso.
La estrategia debe adaptarse a cada asunto: negociar cuando existe una solución posible y acudir al tribunal cuando resulta necesario.
Abogados de Divorcio y Derecho Matrimonial
Prestamos asesoramiento desde las primeras decisiones relacionadas con la ruptura hasta la negociación, preparación del convenio regulador y tramitación judicial del divorcio.
Como bufete multidisciplinar, podemos abordar conjuntamente las cuestiones civiles, patrimoniales, fiscales, mercantiles o internacionales que puedan aparecer durante la ruptura matrimonial.
Las consultas iniciales son gratuitas. Antes de iniciar cualquier actuación analizamos las circunstancias del matrimonio, las alternativas existentes y la estrategia jurídica más adecuada.
También puede consultar nuestras preguntas frecuentes sobre divorcio.
Un divorcio no consiste únicamente en poner fin al matrimonio. Una parte esencial del trabajo jurídico consiste en ordenar adecuadamente las relaciones familiares y patrimoniales que continúan después.
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Divorcio · Derecho Matrimonial · Familia · Asistencia jurídica