Ralph Larson · EBAN Abogados
En una causa judicial compleja, interrogar no consiste simplemente en formular buenas preguntas.
Consiste en decidir previamente qué estructura probatoria debe quedar visible al terminar el interrogatorio.
La diferencia no es retórica.
Un abogado puede preparar cuidadosamente una vista, revisar declaraciones anteriores, localizar contradicciones, ordenar documentos y elaborar decenas de preguntas técnicamente correctas. Puede incluso conseguir varias respuestas favorables y, sin embargo, no alterar sustancialmente la forma en que el tribunal comprende el conjunto de la prueba.
Esto ocurre porque una causa compleja no está formada únicamente por testigos, documentos y peritos.
Está formada por relaciones entre fuentes de información.
Una persona observa.
Otra escucha posteriormente su relato.
Un tercero interpreta una conducta.
Un perito recibe determinados datos, los procesa mediante una metodología especializada y produce una conclusión.
Una misma información puede circular, reproducirse, adquirir terminología técnica y regresar finalmente al proceso con una apariencia distinta de aquella con la que entró.
El interrogatorio convencional tiende a trabajar sobre personas.
La teoría de sistemas permite trabajar sobre algo diferente:
la arquitectura de la información.
La cuestión deja entonces de ser únicamente qué afirma cada testigo.
Pasa a ser también:
qué sabe, cómo lo sabe, de dónde procede ese conocimiento, qué transformaciones ha sufrido y qué información verdaderamente nueva aporta al sistema probatorio.
1. Del expediente al sistema
La preparación tradicional de una vista suele organizarse por bloques.
Declaración de A.
Declaración de B.
Testigo C.
Perito D.
Documentación.
Comunicaciones.
Cada elemento genera sus propias preguntas.
La metodología es razonable, pero puede producir un efecto engañoso: considerar cada medio de prueba como una fuente autónoma.
En una causa sencilla probablemente no tenga demasiada importancia.
En una causa compleja puede ser decisivo.
Supongamos un procedimiento penal en el que no se discute necesariamente la existencia de una relación sexual, sino si esa relación fue consentida.
Comparecen, entre otros:
- la persona que formula la acusación;
- una amiga a la que telefoneó al día siguiente;
- un psicólogo que posteriormente realizó una evaluación.
Una lectura superficial puede presentar tres elementos:
declaración + testigo de corroboración + informe pericial.
La teoría de sistemas obliga a detenerse antes de aceptar esa representación.
La persona que formula la acusación estuvo presente.
La amiga no.
El psicólogo tampoco.
La amiga recibe posteriormente un relato.
El psicólogo recibe igualmente información sobre los hechos durante su evaluación.
Los tres pueden aportar información relevante.
Pero eso no significa necesariamente que exista el mismo número de fuentes independientes sobre el acontecimiento central.
Ésa es la primera cuestión que debe resolver la preparación del interrogatorio.
2. No contar testigos: contar fuentes
Una sala de vistas puede contener numerosas personas describiendo un mismo acontecimiento.
Eso no significa que todas hayan obtenido su conocimiento de manera independiente.
La distinción entre número de declarantes y número de fuentes es fundamental.
Puede haber tres testigos y tres fuentes independientes.
Puede haber tres testigos y una sola fuente primaria.
Puede existir, como sucede habitualmente, una arquitectura intermedia: parte de la información procede de una fuente común y otra parte constituye conocimiento independiente adquirido posteriormente.
El interrogatorio debe determinar dónde se encuentra cada elemento.
Desde una perspectiva sistémica, la pregunta inicial no es:
¿qué va a decir este testigo?
Es:
¿qué información puede producir por sí mismo este testigo?
Y la inmediatamente posterior:
¿qué información se limita a transportar?
3. La genealogía de la información
Toda afirmación relevante debería poder rastrearse hasta su origen.
Podemos denominarlo trazabilidad probatoria.
Una información puede proceder de:
- percepción directa;
- comunicación de un tercero;
- documento;
- dispositivo o registro objetivo;
- inferencia;
- metodología especializada;
- interpretación retrospectiva.
El interrogatorio debe reconstruir esa genealogía.
Si un testigo afirma:
«Ella estaba muy afectada y me contó lo que había sucedido».
La frase contiene al menos dos clases de información.
Observación propia:
la vio afectada.
Información recibida:
ella le contó determinados hechos.
Si posteriormente el testigo afirma:
«Comprendí inmediatamente que había sufrido una agresión».
aparece un tercer nivel.
Inferencia.
Los tres contenidos pueden ser sinceros.
Pero no tienen la misma naturaleza.
El interrogatorio debe impedir que se fusionen.
4. Observación, interpretación e inferencia
Una de las operaciones más importantes consiste en clasificar correctamente el conocimiento.
Observación
El testigo percibe directamente un acontecimiento.
«Estaba llorando.»
Interpretación
El testigo atribuye significado a lo observado.
«Parecía profundamente angustiada.»
Información recibida
El conocimiento procede de otra persona.
«Me dijo que había ocurrido esto.»
Inferencia
El testigo reconstruye un hecho que no percibió directamente.
«Por eso entendí que aquello había sucedido de determinada manera.»
El problema surge cuando durante una declaración los cuatro niveles aparecen mezclados.
Una respuesta emocionalmente convincente puede producir la impresión de conocimiento directo donde en realidad existe una combinación de observación, información recibida e inferencia.
La función del interrogatorio no consiste necesariamente en desacreditar al testigo.
Consiste en separar los niveles.
5. El interrogatorio convencional y el interrogatorio sistémico
Un abogado convencional puede preparar correctamente la declaración de la amiga de la siguiente manera:
—Usted no estuvo presente durante los hechos.
—No.
—Todo lo que sabe se lo contó ella.
—Sí.
La secuencia es útil.
Pero el análisis sistémico permite ir algo más lejos.
No todo lo que sabe procede de ella.
La testigo puede haber observado personalmente su estado emocional.
El interrogatorio correcto no debería eliminar ese dato, porque es suyo.
Debe clasificarlo.
—La conversación tuvo lugar al día siguiente.
—Sí.
—Antes de esa llamada usted no tenía conocimiento de lo sucedido entre ellos.
—No.
—Durante esa conversación ella le explicó lo ocurrido.
—Sí.
—Usted observó personalmente que estaba llorando.
—Sí.
Ahora existen dos canales perfectamente diferenciados.
Canal 1: información transmitida sobre los hechos.
Canal 2: observación directa del estado posterior.
El tribunal puede valorar ambos.
Pero ya no son lo mismo.
6. No discutir una explicación cuando basta con demostrar que existen varias
Un error frecuente consiste en sustituir demasiado pronto la hipótesis de la acusación por la hipótesis de la defensa.
Supongamos que la acusación utiliza el estado emocional observado al día siguiente como elemento de corroboración de una relación no consentida.
La defensa puede considerar posible otra explicación:
arrepentimiento, conflicto posterior, temor, culpa, presión personal, preocupación por consecuencias futuras o cualquier otra circunstancia.
La tentación es preguntar:
—¿No podía estar afectada porque se había arrepentido?
La pregunta es peligrosa por una razón metodológica.
Obliga innecesariamente a demostrar una explicación concreta.
El testigo puede responder:
—No.
Y el abogado habrá creado una controversia que no necesitaba.
El análisis sistémico trabaja de otra manera.
No necesita demostrar que la causa fue B.
Le basta con establecer que el dato D no permite discriminar exclusivamente A.
Formalmente:
H1 → D
pero también:
H2 → D
H3 → D
Si distintas hipótesis pueden producir la misma observación, esa observación conserva valor descriptivo, pero disminuye su capacidad para seleccionar por sí sola una explicación concreta.
La pregunta correcta deja de ser:
¿fue arrepentimiento?
Pasa a ser:
¿qué dato permite distinguir esa explicación de otras posibles?
7. Capacidad discriminatoria
Éste es uno de los conceptos centrales del método.
Una prueba puede ser compatible con una hipótesis y tener, sin embargo, una capacidad limitada para distinguirla de sus alternativas.
No basta con preguntar:
¿es X compatible con Y?
Hay que preguntar:
¿qué hace que X sea más explicativo de Y que de Z?
Consideremos:
H1: la relación no fue consentida.
H2: la relación fue consentida y posteriormente se produjo una reacción emocional adversa.
D: al día siguiente existe un estado de angustia.
El dato D puede ser relevante.
Pero el análisis metodológico exige preguntar qué capacidad tiene para diferenciar H1 y H2.
Si el mismo efecto puede ser producido por varias causas, el interrogatorio debe evitar que una relación de compatibilidad se transforme inadvertidamente en una relación de identificación.
8. La serie temporal
Las causas complejas también deben ser reconstruidas temporalmente.
No basta con conocer los acontecimientos.
Hay que conocer su orden.
Puede resultar útil dividirlos en unidades:
T0 — comunicaciones previas.
T1 — encuentro.
T2 — desplazamiento.
T3 — interacción principal.
T4 — finalización.
T5 — minutos posteriores.
T6 — comunicaciones posteriores.
T7 — contacto con terceros.
T8 — primeras manifestaciones formales.
T9 — evaluación profesional.
La utilidad de esta serie no consiste en atribuir automáticamente significado a una conducta posterior.
Consiste en saber cuándo aparece cada información dentro del sistema.
Una observación obtenida en T9 no constituye percepción directa de T3.
Puede aportar información acerca de T9 y, mediante inferencias científicas o técnicas, contribuir al análisis de acontecimientos anteriores.
Pero esa transición debe identificarse.
No presumirse.
9. Interrogar a quien estuvo presente
Cuando se interroga a una persona que participó directamente en los hechos, el método cambia.
Existe conocimiento directo.
La finalidad ya no es localizar una fuente secundaria.
Es aumentar la resolución del acontecimiento.
El interrogatorio convencional puede sentirse atraído por preguntas conclusivas:
—¿Usted consintió?
—¿Le dijo que no?
—¿Por qué permaneció allí?
Algunas pueden ser necesarias.
Pero una metodología sistémica intenta primero reconstruir componentes.
Qué ocurrió inmediatamente antes.
Qué palabras se pronunciaron.
Qué hizo cada persona.
Qué acciones se sucedieron.
Qué ocurrió cuando una de ellas hizo determinada manifestación.
Qué pasó después.
Qué comunicaciones existieron.
Quién inició cada comunicación.
El objetivo es reducir una categoría compleja a una secuencia de acontecimientos observables.
La palabra consentimiento resume jurídicamente un problema.
No sustituye su reconstrucción fáctica.
10. Preguntas que producen datos y preguntas que producen relatos
Toda pregunta modifica el sistema informativo de la vista.
Algunas preguntas producen datos.
Otras producen narraciones.
No son equivalentes.
—¿A qué hora llegó?
Produce potencialmente un dato.
—Explique al tribunal lo que ocurrió después.
Abre un espacio narrativo.
Las preguntas abiertas son imprescindibles en determinados momentos y para determinadas funciones procesales.
Pero en un contrainterrogatorio complejo pueden entregar el control de la secuencia al interrogado.
La teoría de sistemas favorece, siempre que sea procesalmente adecuado, unidades pequeñas.
Cada respuesta debe ocupar una posición reconocible dentro de la estructura general.
El abogado no necesita obtener toda la explicación de una sola vez.
Necesita controlar qué variable está examinando.
11. El perito como sistema
La pericial merece un tratamiento específico.
No porque el perito sea una categoría excepcional de testigo, sino porque incorpora un proceso explícito de transformación de información.
Puede representarse así:
INPUT → PROCESAMIENTO → OUTPUT
La aparente simplicidad del modelo es una ventaja.
Permite evitar un error frecuente: comenzar el interrogatorio discutiendo inmediatamente las conclusiones técnicas.
Antes de discutir una conclusión debe comprenderse cómo fue producida.
12. Input
El primer bloque identifica qué información entra en la evaluación.
Preguntas relevantes pueden referirse a:
- entrevistas realizadas;
- documentación examinada;
- antecedentes;
- información facilitada por la persona evaluada;
- información procedente de terceros;
- material objetivo disponible;
- información no disponible.
La cuestión esencial es distinguir los datos generados por la propia evaluación de aquellos que entran en ella como antecedentes.
Si el perito conoce el episodio porque la persona evaluada se lo relata, ese dato tiene una genealogía concreta.
No pierde por ello utilidad.
Pero su origen debe permanecer visible.
13. Procesamiento
Después debe analizarse qué operación realiza el experto sobre esos datos.
Qué instrumento emplea.
Qué variable mide.
Qué protocolo sigue.
Qué observaciones realiza directamente.
Qué parte corresponde a interpretación profesional.
Qué operaciones permiten pasar de los datos a la conclusión.
En este punto resulta innecesario, salvo que el caso lo exija, competir con el perito dentro de su disciplina.
El objetivo no consiste en saber más psicología que el psicólogo, más medicina que el médico o más ingeniería que el ingeniero.
Consiste en determinar qué hace realmente la técnica utilizada.
14. Output
Finalmente se delimita qué puede afirmar el método.
Un informe puede describir:
- sintomatología;
- determinadas variables psicológicas;
- patrones de respuesta;
- alteraciones;
- compatibilidades;
- resultados psicométricos;
- observaciones clínicas.
Otra cuestión distinta es el alcance causal o histórico que pueda atribuirse a esos resultados.
La pregunta sistémica es:
¿qué conclusión permite producir el procedimiento y qué conclusión queda fuera de su alcance?
Un método diseñado para medir X no adquiere automáticamente capacidad para determinar Y porque ambos conceptos aparezcan próximos dentro del expediente.
15. El riesgo de combatir al experto en su propio territorio
El interrogatorio convencional puede intentar atacar directamente la pericial.
Buscar bibliografía contradictoria.
Discutir tests.
Preguntar por tasas de error.
Debatir escuelas psicológicas.
Introducir literatura científica.
En determinados procedimientos será imprescindible.
Pero estratégicamente existe un riesgo.
Cuanto más se desplaza el interrogatorio hacia el terreno técnico del experto, mayor espacio obtiene éste para explicar su trabajo.
Una pregunta aparentemente crítica puede convertirse en una exposición de cinco minutos que refuerce ante el tribunal la autoridad del perito.
El método sistémico empieza antes.
Primero delimita.
Después, sólo si es necesario, discute.
16. Compatible con no significa causado por
La expresión compatible con merece un tratamiento especialmente cuidadoso.
Puede ser técnicamente correcta.
Precisamente por eso no debe transformarse durante el proceso en una afirmación diferente.
Existe una secuencia conceptual que debe vigilarse:
compatible con
↓
probablemente causado por
↓
demuestra que ocurrió
Son afirmaciones distintas.
Si una determinada sintomatología es compatible con varias experiencias posibles, la pregunta metodológica no consiste sólo en confirmar que también es compatible con la hipótesis de la acusación.
Consiste en determinar:
qué característica permite excluir las demás hipótesis compatibles.
Si no existe un elemento discriminador suficiente, el dato puede conservar valor clínico sin convertirse automáticamente en reconstrucción histórica.
17. Dependencia informativa
Una de las propiedades más importantes de cualquier sistema probatorio es el grado de independencia entre sus componentes.
Supongamos:
A relata X a B.
Posteriormente:
A relata X a C.
B declara en juicio.
C realiza una evaluación y también comparece.
Visualmente existen:
A + B + C.
Pero respecto del conocimiento histórico X puede existir una fuente común:
A.
Esto no significa que B y C carezcan de aportaciones propias.
B puede aportar observaciones posteriores independientes.
C puede producir información técnica independiente mediante su evaluación.
El análisis debe precisamente separar esas aportaciones nuevas de aquello que simplemente procede de la fuente inicial.
18. Corroboración y recirculación
La distinción puede expresarse mediante dos modelos.
Corroboración independiente
A afirma X.
B obtiene, por una vía independiente, Y.
C obtiene, mediante otro procedimiento independiente, Z.
Y y Z aportan información adicional que puede reforzar, debilitar o contextualizar X.
Recirculación
A afirma X.
B conoce X porque A se lo cuenta.
C conoce X porque A se lo cuenta.
Posteriormente:
A, B y C comparecen.
Ha aumentado el número de personas que reproducen o procesan la información.
No necesariamente ha aumentado en la misma medida el número de fuentes sobre X.
La realidad procesal suele contener una combinación de ambos modelos.
Precisamente por eso debe construirse un mapa.
19. Redundancia real y redundancia aparente
La teoría de sistemas utiliza la redundancia para aumentar la robustez.
Pero la redundancia sólo es verdaderamente informativa cuando los canales poseen suficiente independencia.
Tres sensores independientes que detectan la misma anomalía ofrecen una señal distinta de tres pantallas conectadas al mismo sensor.
La analogía no pretende reducir una declaración humana a un mecanismo.
Sirve para identificar una propiedad estructural.
En una causa judicial no basta con saber cuántos elementos convergen.
También interesa conocer hasta qué punto sus fuentes son independientes.
20. El ruido en una causa compleja
Los procedimientos complejos producen una gran cantidad de ruido.
Horarios secundarios.
Detalles periféricos.
Interpretaciones.
Información repetida.
Contradicciones menores.
Terminología emocional.
Documentos de escasa capacidad discriminatoria.
El abogado puede quedar absorbido por esos elementos.
La teoría de sistemas intenta reducir la dimensionalidad del problema.
¿Qué variables explican realmente el caso?
¿Quién estuvo presente?
¿Qué información objetiva existe?
¿Cuándo aparece cada dato?
¿Qué fuentes son independientes?
¿Qué elementos discriminan entre hipótesis?
¿Qué conclusiones dependen de otras conclusiones?
¿Qué datos se limitan a repetir información previamente introducida?
La reducción no simplifica artificialmente la causa.
Elimina aquello que no modifica su arquitectura esencial.
21. No todas las contradicciones importan
El interrogatorio convencional concede habitualmente mucha importancia a la contradicción.
Puede estar justificado.
Pero una contradicción sólo es estratégicamente relevante cuando modifica alguna variable importante del sistema.
Un error sobre una hora aproximada puede ser irrelevante.
Una contradicción sobre quién inició una comunicación puede no serlo.
La pregunta útil es:
¿qué cambia si consigo acreditar esta contradicción?
Las inconsistencias relevantes suelen afectar a:
- la fuente;
- la secuencia;
- la percepción;
- la causalidad;
- la independencia;
- la transformación del dato;
- o la hipótesis central.
Las demás pueden ser únicamente ruido.
22. Preguntas de primer y segundo orden
La metodología permite distinguir dos clases generales de preguntas.
Primer orden
Preguntan por acontecimientos.
¿Qué vio?
¿Qué escuchó?
¿Qué ocurrió?
¿Qué hizo?
Segundo orden
Preguntan por la estructura del conocimiento.
¿Cómo lo sabe?
¿De quién recibió esa información?
¿Qué parte observó directamente?
¿Qué parte procede de una entrevista?
¿Qué operación permite obtener esa conclusión?
¿Qué hipótesis alternativas admite el mismo dato?
¿Qué información independiente añade?
En las causas sencillas predominan las primeras.
En las causas complejas, las preguntas de segundo orden adquieren una importancia decisiva.
23. El método Larson
La metodología puede sistematizarse mediante una secuencia estable.
No constituye un cuestionario cerrado.
Es una forma de transformar un expediente complejo en un mapa de interrogatorio.
1. Definir la proposición probatoria
Debe determinarse qué pretende acreditar exactamente cada elemento.
No basta con saber qué dice.
Hay que conocer qué conclusión pretende construirse a partir de él.
2. Localizar la fuente primaria
Para cada información debe identificarse su origen.
¿Quién la percibió?
¿Quién simplemente la recibió?
¿Procede de un documento?
¿Procede de una metodología?
¿Es ya una inferencia?
3. Reconstruir la cadena de transmisión
Debe trazarse la secuencia completa:
fuente → receptor → transformación → nueva transmisión → conclusión.
Cada modificación debe permanecer visible.
4. Separar observación, información recibida, interpretación e inferencia
No deben tratarse como categorías equivalentes.
Una observación directa tiene una naturaleza distinta de una explicación causal sobre aquello observado.
5. Identificar dependencias
Debe determinarse qué elementos dependen informativamente de otros.
Dos declaraciones pueden aparecer separadas dentro del procedimiento y compartir, sin embargo, una misma fuente primaria.
6. Identificar información independiente
Después de localizar las dependencias, debe aislarse aquello que cada testigo, documento o perito añade realmente por una vía autónoma.
7. Analizar la transformación
Cuando existe un proceso interpretativo o técnico debe reconstruirse:
input → operación → output.
No puede valorarse correctamente una conclusión si se desconoce la operación que la produce.
8. Medir capacidad discriminatoria
Debe preguntarse qué hipótesis permite distinguir realmente cada dato.
La compatibilidad con una explicación no implica necesariamente capacidad para excluir las restantes.
9. Construir hipótesis alternativas
Las explicaciones alternativas no tienen que demostrarse necesariamente.
En determinadas ocasiones basta con comprobar que permanecen compatibles con los datos disponibles.
10. Detectar circularidad
Debe comprobarse si aquello que posteriormente aparece como corroboración incorpora como input la misma información que pretende corroborar.
11. Delimitar el alcance
Todo elemento debe reducirse al territorio que realmente puede sostener.
El testigo a aquello que percibió.
El tercero a aquello que recibió u observó.
El perito a aquello que su metodología permite afirmar.
12. Convertir el análisis en preguntas
Sólo entonces se construye el interrogatorio.
Cada pregunta debería cumplir una función identificable:
fijar fuente;
establecer secuencia;
mostrar dependencia;
separar observación e inferencia;
delimitar una metodología;
comprobar capacidad discriminatoria;
introducir una hipótesis alternativa;
detectar circularidad;
o establecer el límite de una conclusión.
Una pregunta que no cumple ninguna función dentro del sistema probablemente sobra.
24. El mapa de interrogatorio
Una vez realizado ese análisis, cada bloque puede convertirse en una estructura operativa.
Objetivo
Qué propiedad del sistema debe quedar establecida.
Dato de partida
Qué documento, declaración o conclusión justifica la pregunta.
Pregunta
Qué formulación permite introducir ese dato en la vista.
Respuesta previsible
No para presuponerla, sino para anticipar las posibles ramas del interrogatorio.
Función
Qué cambia dentro del sistema probatorio si la respuesta se obtiene.
Este modelo obliga a justificar cada pregunta antes de formularla.
Y permite eliminar muchas.
25. Orden funcional
El interrogatorio no tiene por qué reproducir el orden del expediente.
Puede organizarse según funciones.
Por ejemplo:
fuente
↓
secuencia
↓
transmisión
↓
transformación
↓
dependencia
↓
capacidad discriminatoria
↓
límites
Cuando cada módulo prepara el siguiente, el interrogatorio deja de parecer una colección de preguntas.
Adquiere una dirección.
26. El control no consiste en impedir que el testigo hable
Controlar un interrogatorio no significa necesariamente formular preguntas breves o interrumpir explicaciones.
Significa saber en todo momento qué variable se está examinando.
Una respuesta inesperada puede obligar a modificar el recorrido.
Eso no destruye el método.
El sistema simplemente incorpora un dato nuevo.
Lo importante es saber qué relación tiene ese dato con la arquitectura general.
El problema aparece cuando una respuesta conduce al interrogatorio hacia una zona que no modifica ninguna variable relevante.
Ahí se está perdiendo información útil, tiempo o ambas cosas.
27. Cuándo terminar
Existe una tendencia natural a seguir preguntando cuando una secuencia ha funcionado.
Puede ser un error.
Si ya se ha establecido:
- que el testigo no presenció los hechos;
- que recibió determinada información de una fuente concreta;
- que su observación independiente se limita a determinados acontecimientos posteriores;
probablemente no sea necesario seguir demostrando que no estuvo allí.
Cada nueva pregunta introduce también riesgo.
El método exige conocer no sólo cuándo preguntar.
También cuándo una conexión ya ha quedado fijada.
28. El interrogatorio como reducción progresiva
En última instancia, un interrogatorio complejo puede entenderse como un proceso de reducción.
No necesariamente reducción de la prueba.
Reducción de la ambigüedad.
Al comenzar la vista puede existir una estructura aparentemente amplia:
varias declaraciones;
varias corroboraciones;
informes;
reacciones emocionales;
interpretaciones;
conclusiones técnicas.
El interrogatorio aumenta la resolución.
Después de analizar las conexiones puede aparecer una arquitectura distinta:
una fuente directa sobre determinados hechos;
varios receptores de información;
algunas observaciones posteriores independientes;
un proceso pericial que añade determinados resultados técnicos;
y una serie de inferencias cuya capacidad discriminatoria debe ser valorada.
No ha desaparecido ninguna prueba.
Se ha determinado qué función cumple cada una.
29. Una diferencia de enfoque
Un interrogatorio convencional suele partir de esta pregunta:
¿qué quiero conseguir que este testigo admita?
La teoría de sistemas propone otra:
¿qué posición ocupa este testigo dentro de la arquitectura probatoria?
La primera busca una respuesta.
La segunda busca una relación.
El interrogatorio convencional puede intentar desacreditar.
El interrogatorio sistémico puede aceptar que el testigo sea completamente sincero y, aun así, delimitar radicalmente el alcance de aquello que puede aportar.
Puede aceptar también que una pericial esté correctamente realizada y discutir únicamente la distancia existente entre aquello que el método mide y aquello que se pretende inferir.
No es necesariamente una estrategia más agresiva.
Con frecuencia ocurre lo contrario.
Puede ser extremadamente tranquila.
30. La pregunta final
Al terminar el interrogatorio de cualquier testigo o perito en una causa compleja deberían poder responderse cinco cuestiones:
¿Qué sabe?
¿Cómo lo sabe?
¿De qué otras fuentes depende su conocimiento?
¿Qué inferencias puede sostener realmente?
¿Qué información nueva e independiente ha incorporado al proceso?
Si esas cinco respuestas están claras, el interrogatorio probablemente ha cumplido su función.
Porque en una causa compleja la dificultad rara vez consiste únicamente en escuchar lo que cada persona dice.
La dificultad consiste en comprender de dónde procede realmente lo que estamos escuchando.
Y, a veces, una vez dibujado correctamente el sistema, el caso ya no se parece demasiado al expediente con el que comenzó la preparación de la vista.
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