Nota editorial. Este artículo es una versión adaptada al contexto jurídico español de un análisis técnico publicado originalmente en Trabant Systems:
The Penitentiary Information Layer.
En dos artículos anteriores hemos abordado desde una perspectiva jurídica dos cuestiones relacionadas con la clasificación penitenciaria.
La primera era la motivación de las sucesivas revisiones de grado.
La segunda, la trazabilidad de la evolución penitenciaria.
Ambas conducen a una pregunta diferente.
¿Podría representarse técnicamente esa evolución de una forma común para los profesionales penitenciarios, el interno, su defensa y el órgano judicial encargado del control?
La respuesta, desde un punto de vista puramente tecnológico, parece menos compleja de lo que pudiera suponerse.
La información ya existe.
Los profesionales ya existen.
Los sistemas de identificación electrónica ya existen.
Las bases de datos, gestores documentales, permisos por perfiles, registros de auditoría, APIs y aplicaciones web llevan años utilizándose.
No se trataría, por tanto, de inventar una nueva tecnología.
Se trataría de organizar de otra manera información que ya se produce.
Contenido
- Los documentos no son el proceso
- La tecnología existe desde hace años
- Una capa interoperable, no otro sistema aislado
- Representar estados y evolución
- Una misma información, distintos accesos
- Comunicaciones profesionales y reducción de trámites
- Diseñar pensando en entornos reales
- Una infraestructura deliberadamente sencilla
- Una arquitectura preparada para la contratación pública
- Conservar la memoria técnica del sistema
- Lo que el sistema no debería hacer
- Quizá no haga falta más tecnología
1. Los documentos no son el proceso
Un expediente penitenciario puede extenderse durante años.
Durante ese tiempo pueden incorporarse informes psicológicos, educativos y sociales, programas individualizados de tratamiento, entrevistas, incidencias, permisos, valoraciones profesionales y sucesivos acuerdos de clasificación.
Digitalizar todos esos documentos es útil.
Pero un expediente formado por centenares de documentos electrónicos sigue pudiendo exigir una reconstrucción manual de la historia.
La cuestión es distinta cuando lo que debe valorarse es precisamente la evolución.
Imaginemos dos revisiones separadas por seis meses.
En la primera existen determinados objetivos pendientes.
Durante los meses siguientes uno se alcanza, otro permanece sin cambios, un programa finaliza pero requiere consolidación y aparece una mejora en el proyecto exterior del interno.
Toda esa información puede encontrarse en el expediente.
Pero el sistema debería poder representar también la transición:
Objetivos, valoraciones y factores pendientes
Programas, observaciones, incidencias y cambios
Nueva valoración profesional y decisión clasificatoria
No estamos únicamente ante un problema de almacenamiento documental.
Estamos ante un problema de arquitectura de la información.
2. La tecnología existe desde hace años
Nada de lo esencial requiere una innovación tecnológica.
En Estados Unidos existen desde hace años sistemas penitenciarios de gestión de internos y seguimiento de casos que ofrecen referencias útiles.
California utiliza sistemas integrados de gestión relacionados con la clasificación, los programas y la preparación para la puesta en libertad.
Washington ha desarrollado modelos de gestión continuada del caso y está evolucionando sus sistemas hacia estructuras más integradas.
El sistema penitenciario federal estadounidense utiliza desde hace décadas plataformas de información que incorporan datos de clasificación, programas, disciplina y gestión institucional.
No se trata de afirmar que esos sistemas sean equivalentes al modelo que aquí describimos.
Tampoco pretendemos realizar un estudio comparado.
Su importancia es mucho más sencilla:
demuestran que los componentes tecnológicos fundamentales llevan años funcionando en entornos penitenciarios reales.
Y en España tampoco partiríamos de cero.
Las Administraciones Públicas, la Administración de Justicia y los profesionales jurídicos utilizan desde hace años certificados electrónicos, firma digital, sistemas de autenticación, portales profesionales, gestores documentales y accesos diferenciados según el perfil del usuario.
La pregunta no es si existe la tecnología.
La pregunta es cómo organizarla alrededor del proceso real que queremos representar.
3. Una capa interoperable, no otro sistema aislado
La primera decisión razonable probablemente sería evitar la creación de una nueva isla tecnológica.
La Administración puede disponer ya de sistemas de identidad, bases documentales, aplicaciones penitenciarias, portales judiciales y mecanismos de firma electrónica.
No necesariamente habría que sustituirlos.
Una solución más económica consistiría en incorporar una capa longitudinal interoperable capaz de relacionarse con ellos.
Identidad · Documentos · Aplicaciones · Portales profesionales y judiciales
APIs · Autenticación · Intercambio de información
Objetivos · Estados · Cambios · Decisiones · Soporte documental
Profesionales · Junta de Tratamiento · Interno · Defensa · Vigilancia Penitenciaria
La capa longitudinal no necesitaría almacenar físicamente todos los documentos.
Podría limitarse a conocer su existencia, su función dentro del proceso y el lugar en el que se encuentran.
Tampoco tendría necesariamente que gestionar por sí misma la identidad de los usuarios.
Podría apoyarse en sistemas existentes.
La idea es modular:
integrar sin reconstruir innecesariamente.
4. Representar estados y evolución
La unidad principal de la interfaz no tendría por qué ser siempre el documento.
Podría ser también el estado actual de un determinado ámbito y su evolución respecto de la revisión anterior.
Por ejemplo:
Revisión anterior: Necesita mejorar
Revisión actual: En evolución
Cambio: Positivo
Soporte: Informe profesional
Revisión anterior: En curso
Revisión actual: Finalizado
Cambio: Pendiente de consolidación
Soporte: Evaluación del programa
Revisión anterior: Estable
Revisión actual: Estable
Cambio: Sin variación relevante
Soporte: Información institucional
Revisión anterior: Insuficiente
Revisión actual: En desarrollo
Cambio: Positivo
Soporte: Informe social
Estas categorías son únicamente ilustrativas.
Lo importante es que detrás de cada estado siga existiendo la valoración profesional correspondiente.
La representación simplifica el acceso a la información, no el juicio profesional.
Un indicador no sustituye un informe psicológico, educativo, social o jurídico.
Permite saber qué informe debemos consultar y qué función desempeña dentro del proceso.
5. Una misma información, distintos accesos
No todos los intervinientes deben acceder a la misma información.
Tampoco sería necesario.
Los sistemas de control de acceso por roles y atributos permiten desde hace años diferenciar quién puede consultar, modificar o validar cada elemento.
Acceso técnico a la información correspondiente a su función y posibilidad de actualizar las áreas autorizadas.
Visión integrada de la evolución y acceso a las valoraciones profesionales necesarias para adoptar la decisión.
Objetivos, información comunicable y representación comprensible de su evolución.
Acceso según identidad profesional, representación y reglas procesales aplicables.
Visión longitudinal, decisiones clasificatorias y acceso al soporte documental necesario para ejercer el control judicial.
La profundidad del acceso cambia.
La realidad administrativa representada es la misma.
Una misma estructura de información. Distintas vistas legítimas.
6. Comunicaciones profesionales y reducción de trámites
La misma infraestructura podría incorporar funciones operativas sencillas.
Un ejemplo sería la gestión de las comunicaciones profesionales con los centros penitenciarios.
Una vez autenticado el abogado mediante el sistema profesional correspondiente, podría identificarse el interno, acreditarse la intervención profesional cuando fuera necesario y mostrarse únicamente las franjas que el centro hubiera habilitado para comunicaciones.
No sería necesario que el profesional accediese a la agenda interna completa del establecimiento.
El sistema mostraría únicamente aquello que puede reservar.
Tecnológicamente no estamos ante una función compleja.
Es un flujo
Be the first to comment